1Un banco de pruebas con público
COMBATBOTS monta arenas de combate robótico donde ya hay gente, publica el diseño de sus robots con licencia abierta y organiza competiciones con reglas escritas antes de competir [1][2].
El porqué, dicho sin adornos: porque es divertido. Combina tecnología, competición, estrategia y espectáculo en enfrentamientos emocionantes e impredecibles, y es lo impredecible lo que engancha: el único estudio experimental que localizamos encontró que lo que aumenta el disfrute es la incertidumbre sobre el resultado, no la agresividad [3]. No sostenemos que esto «canalice» la agresividad, porque la hipótesis de la catarsis está refutada [4]. Y funciona: tres segundos bastan para entender quién va ganando, y los canales propios suman 66.400 seguidores y 53,4 millones de visualizaciones entre YouTube y TikTok [5]. Hay otras modalidades de competición robótica; ninguna reúne las cuatro cosas a la vez ni sostiene sola una grada.
Y lo que se vende como espectáculo es, por dentro, un sistema ciber-físico completo a escala de una persona: mecánica, potencia, control, radio, autonomía, inteligencia artificial, ciberseguridad y una superficie de ataque, en un objeto que cabe en las manos y en la cabeza de alguien.
Hasta aquí, un pasatiempo defendible. El problema empieza al nombrar lo que sale de la arena: ciber-guerreros de combate, máquinas hechas para pelear en lo físico y en lo lógico. De ahí la pregunta, en dos mitades:
¿Por qué hacemos robots de combate, y cómo se justifica éticamente?
2Por qué «ciber-guerreros» robóticos y no «pilotos»
Porque el que combate es el robot, no quien lo manda. Lo que COMBATBOTS construye son robots: sistemas con sensores, actuadores y cognición, con la autonomía como objetivo declarado y no como añadido. Un piloto maneja una máquina que le dieron hecha; aquí se hace entera, y eso incluye la mitad que no se ve. Un combate entre sistemas ciber-físicos no se decide sólo en lo físico: un exploit puede inhabilitar al contrincante en segundos, sin tocarlo.
El radiocontrol de la familia que usan estos robots no cifra la clave de emparejamiento [6]; se puede inyectar un obstáculo inexistente en un LiDAR con una tasa de éxito del 75 % [7], y unas pegatinas sobre un objeto real hacen fallar a un clasificador visual en el 84,8 % de los fotogramas [8]. La pila de software tiene una superficie de ataque publicada [9], catalogada porque en robótica el fallo tiene «physical connection to the world» [10].
Y la capa que más deprisa se abre es la de IA generativa. Los modelos visión-lenguaje-acción traducen imagen e instrucción directamente en comandos motores [11][12], con una consecuencia que conviene decir sin rodeos: atacar al modelo es atacar al movimiento. Un parche visual degrada la política hasta anular la tarea [13], y sobre robots gobernados por modelos de lenguaje se ha demostrado el salto completo, con jailbreak de un cuadrúpedo comercial [14].
Un combate ciber-físico se pierde por la pila de software tan fácilmente como por el chasis. La diferencia es que la primera derrota no se ve.
3Deporte tecnológico
El para qué cabe en una frase que el resto del texto defiende:
El combate robótico se justifica éticamente como deporte tecnológico: es divertido, fomenta la innovación, el aprendizaje y la competición responsable, y a la vez desarrolla capacidades nacionales en robótica e ingeniería, formando una cantera tecnológica en un entorno estratégico, competitivo y controlado.
Cada palabra de esa frase es discutible, y la crítica las discute todas.
4La objeción
La crítica a los combates robóticos recorre desde la posición abolicionista de las campañas contra las armas autónomas [15] hasta la investigación sobre la entrada del capital riesgo en la industria militar [16], y en castellano tiene formulaciones públicas articuladas [17]. Reducida a lo esencial, sostiene cuatro cosas.
- 1 Que las bajas propias iguales a cero eliminan la restricción política que frenaba empezar: una guerra limpia es una guerra más probable.
- 2 Que el código sustituye al derecho, quitándole la ambigüedad y la lentitud que son su función.
- 3 Que la máquina elimina la duda moral del combatiente, que es el último filtro entre la orden y el disparo, y es también la razón por la que el CICR pide prohibir los sistemas impredecibles y los dirigidos contra personas [18].
- 4 que el proveedor está fijando la doctrina: una empresa cuya valoración depende de que haya conflicto no puede decidir cuándo se combate. González llega más lejos y sostiene que los sistemas nacidos de ese ecosistema serán «ineffective, unpredictable, and unsafe» [16]; es decir, que construir capacidad por esa vía la degrada.
Todo eso es correcto, y sin embargo la crítica se interrumpe justo antes de la pregunta operativa: ¿qué hace España (y Europa) el lunes por la mañana frente a actores que ya están armados en robótica de combate y que ya han decidido no cooperar? Las dos respuestas habituales —«construir otras narrativas» y «un cambio educativo, perceptivo, intelectual enorme»— no dicen quién hace qué, con qué medios ni en qué plazo. Una narrativa no verifica un tratado. Lo que sigue acepta el diagnóstico y discute la conclusión.
5Tres doctrinas
El primer movimiento del crítico suele ser implícito: si esto es peligroso, no lo construyas. Pero la abstención unilateral no retira la tecnología del mundo. Retira tu capacidad de decidir cómo se usa. Es importante reconocer que bajo la etiqueta de «combate» o de «armarse» conviven tres posiciones incompatibles:
- Disuasión. Capacidad que hace que atacarte no salga a cuenta. Lógica defensiva, y su criterio de éxito es que no pase nada. Disuadir por negación —impedir que el atacante logre su objetivo— no exige amenazar con nada ofensivo [19], solo demostrar capacidad.
- Agresividad táctica. Pegar primero como ventaja negociadora; lo que Schelling separó de la disuasión bajo el nombre de compellence [20]. Su defecto es estructural: si todos la adoptan, el equilibrio es el primer golpe.
- Depredación. No negocies, arrasa. La abolición de la política, y lo que la crítica retrata bien.
Lo que distingue las tres no es el hardware: es la doctrina, la cadena de mando y las reglas de empeño.
De ahí que «¿construir o no?» esté mal planteado: la pregunta es qué doctrina gobierna lo que se construye, y ésa es una decisión política que no se delega en el fabricante.
Puestas las cuatro opciones reales una al lado de otra, lo que aparece es que abstenerse no es la casilla neutral:
| Postura | Qué consigue | Qué pierde | Si el otro no coopera |
|---|---|---|---|
| Abstenerse | No mancharse | Capacidad de verificar, de comprar bien y de regular | El peor resultado: los sistemas los diseña quien no se abstuvo |
| Comprar fuera | Capacidad operativa rápida | Dependencia; ninguna posición para exigir condiciones | Malo: se tiene el arma y no el criterio |
| Agresividad declarada | Iniciativa a corto plazo | Obligación de demostrarla en cada crisis | Inestable: el equilibrio es el primer golpe |
| Disuasión con capacidad propia | Poder responder, verificar y poner límites | Coste, y el riesgo de alimentar la espiral | El menos malo, y el único que no exige acertar en el diagnóstico |
Hacen falta capacidades nacionales.
6Cuatro objeciones, cuatro requisitos
Elegida esa casilla, las cuatro piezas de la crítica dejan de pedir abandono y pasan a pedir requisitos, una por una y en el mismo orden:
- 1 Bajas cero. Cierto que quitan el freno político — pero abstenerse no lo devuelve: lo devuelve tener con qué verificar y con qué exigir condiciones. Y esa salida puede no tener vuelta; Cohen y Levinthal lo llamaron lockout [24].
- 2 Código en vez de derecho. Riesgo real, y por eso una norma vale lo que valga su verificación. Y verificar sin conocimiento no existe: un inspector que no sabe leer el sistema firma un papel. Comprobar a priori que un software no esconde una opción autónoma es «virtually impossible» [25].
- 3 La duda moral. Es la objeción más fuerte y es cierta. De ella no se sigue «no construir», sino construir sistemas que preserven el punto donde la duda opera: un humano en la decisión, con información, con tiempo y con su decisión registrada — que es lo que pide la formulación más citada del control humano significativo [26], nacida en un documento de campaña y no en el derecho positivo [27].
- 4 El proveedor fija la doctrina. Se le quita teniendo criterio propio, que no es un documento: es gente. Un funcionario que no entiende la pila no escribe el pliego, y un mando que nunca ha visto fallar un sistema autónomo no sabe cuándo desconfiar de él.
Con eso queda contestada la segunda mitad, en sus propios términos y no en otros más cómodos. Sí: hacer robots de combate construye capacidad de combate ciber-físico, y no hay manera de hacerlos sin construirla. Pero esa capacidad es la misma para las tres doctrinas —el material no distingue—, así que lo que hay que declarar no es si se construye, sino qué la gobierna. La nuestra se escribe antes de competir y es comprobable desde fuera: disuasión, y las líneas que cierran este texto.
Quien quiera poner límites tiene que saber construir aquello que limita.
7Conclusión
Las dos mitades, juntas. Hacemos robots de combate porque es divertido, y porque un deporte que engancha por lo impredecible arrastra detrás tecnología, competición y estrategia. Y se justifica porque el mismo material sirve a tres doctrinas y lo que decide no es el material: capacidad sí, agresividad como doctrina no. Lo que sostiene esa elección no es una preferencia moral sino un argumento de ingeniería: la restricción ética, traducida a requisitos, describe un sistema más difícil de construir que el que se la salta.
Nada de eso lo convierte en otra cosa. No es un arma, no enseña la guerra y no sustituye a la formación jurídica y moral que hace falta para decidir sobre vidas. Es un banco de pruebas con público.
Queda una objeción que no cerramos porque no sabemos hacerlo. Toda capacidad construida empuja al vecino a construir más [28], y la evidencia cuantitativa es incómoda: armarse se asocia con más conflicto, y el estudio que corrige el sesgo de selección de los trabajos previos concluye además que no contribuye a la disuasión [29]. La respuesta clásica —que el dilema se atenúa cuando lo defensivo es distinguible de lo ofensivo [30]— está seriamente discutida [31]. Lo más honesto que sabemos decir es lo de Glaser: dejar de preguntar si armarse causa guerra y preguntar si este esfuerzo está bien ajustado a su entorno [32]. Eso concede la evidencia y conserva la posición, a cambio de renunciar a que la capacidad defensiva sea siempre estabilizadora. No lo es.
La disuasión defensiva es la única doctrina que no obliga a resolver esa duda a tu favor.
No exige declarar que el adversario ya desertó. Sólo exige que no le salga a cuenta comprobarlo.
§Referencias
- COMBATBOTS. Bases y normativa del torneo COMBATBOTS. Categoría 1 lb Plastic. Documento de competición, 3D Printer Party Valladolid. 2026.
- COMBATBOTS. Kit COMBATBOTS: CAD, lista de materiales y simulación en ROS 2. https://combatbots.ai/kits.html. 2026.
- Vernon L. Allen y David B. Greenberger. Enjoyment of destruction: The role of uncertainty. Journal of Nonverbal Behavior. 1979.
- Brad J. Bushman. Does venting anger feed or extinguish the flame? Catharsis, rumination, distraction, anger, and aggressive responding. Personality and Social Psychology Bulletin. 2002.
- COMBATBOTS. Tracci\'on y eventos: inventario verificado de canales propios y de torneos celebrados. Documentaci\'on interna,
wiki/traccion-y-eventos.md. 2026. Comprobado el 2026-07-29; excluye Instagram, no medible sin sesi\'on - Jonathan Andersson. Icarus: hijacking DSMx radio-control devices. PacSec 2016, Tokio. 2016. Charla de conferencia; no se localizaron actas formales
- Yulong Cao, Chaowei Xiao, Benjamin Cyr, Yimeng Zhou, Won Park, Sara Rampazzi, Qi Alfred Chen, Kevin Fu y Z. Morley Mao. Adversarial Sensor Attack on LiDAR-based Perception in Autonomous Driving. ACM CCS 2019. 2019.
- Kevin Eykholt, Ivan Evtimov, Earlence Fernandes, Bo Li, Amir Rahmati, Chaowei Xiao, Atul Prakash, Tadayoshi Kohno y Dawn Song. Robust Physical-World Attacks on Deep Learning Visual Classification. IEEE/CVF CVPR 2018. 2018.
- Bernhard Dieber, Benjamin Breiling, Sebastian Taurer, Severin Kacianka, Stefan Rass y Peter Schartner. Security for the Robot Operating System. Robotics and Autonomous Systems. 2017.
- Víctor Mayoral-Vilches, Lander Usategui San Juan, Bernhard Dieber, Unai Ayucar Carbajo y Endika Gil-Uriarte. Introducing the Robot Vulnerability Database (RVD). arXiv:1912.11299. 2019.
- Anthony Brohan, Noah Brown, Justice Carbajal y others. RT-2: Vision-Language-Action Models Transfer Web Knowledge to Robotic Control. Conference on Robot Learning (CoRL). 2023.
- Moo Jin Kim, Karl Pertsch, Siddharth Karamcheti y others. OpenVLA: An Open-Source Vision-Language-Action Model. Conference on Robot Learning (CoRL). 2024.
- Taowen Wang, Cheng Han, James Chenhao Liang y others. Exploring the Adversarial Vulnerabilities of Vision-Language-Action Models in Robotics. IEEE/CVF International Conference on Computer Vision (ICCV). 2025. arXiv:2411.13587
- Alexander Robey, Zachary Ravichandran, Vijay Kumar, Hamed Hassani y George J. Pappas. Jailbreaking LLM-Controlled Robots. arXiv:2410.13691. 2024.
- Pere Brunet, Tica Font y Joaquín Rodríguez. Robots asesinos: 18 preguntas y respuestas. Centre Delàs d'Estudis per la Pau, Barcelona. 2021. El PDF no lleva año explícito; sus referencias internas llegan a diciembre de 2020
- Roberto J. González. How Big Tech and Silicon Valley are Transforming the Military-Industrial Complex. 2024.
- Eva Cruz, Jaime García Cantero y José María Lassalle. Palmer Luckey: de manga a armas que aterrorizan. Cibermillonarios, episodio 9. Cadena SER. 2026.
- Comité Internacional de la Cruz Roja. ICRC Position on Autonomous Weapon Systems. Ginebra. 2021.
- Glenn H. Snyder. Deterrence and Defense: Toward a Theory of National Security. 1961. Verificado por catálogo; no se cita página concreta
- Thomas C. Schelling. Arms and Influence. 1966. Verificado por ficha editorial; no se cita página concreta
- Scott D. Sagan. The Commitment Trap: Why the United States Should Not Use Nuclear Threats to Deter Biological and Chemical Weapons Attacks. International Security. 2000.
- Daryl G. Press. Calculating Credibility: How Leaders Assess Military Threats. 2005. Verificado por catálogo; no se cita página concreta
- Jonathan Mercer. Reputation and International Politics. 1996. Verificado por catálogo; no se cita página concreta
- Wesley M. Cohen y Daniel A. Levinthal. Absorptive Capacity: A New Perspective on Learning and Innovation. Administrative Science Quarterly. 1990. Resultado sobre empresas; el traslado al Estado es analogía nuestra
- Mark Gubrud y J\"urgen Altmann. Compliance Measures for an Autonomous Weapons Convention. 2013.
- Filippo Santoni de Sio y Jeroen van den Hoven. Meaningful Human Control over Autonomous Systems: A Philosophical Account. Frontiers in Robotics and AI. 2018.
- Article 36. Killer Robots: UK Government Policy on Fully Autonomous Weapons. Policy Paper, Londres. 2013.
- John H. Herz. Idealist Internationalism and the Security Dilemma. World Politics. 1950.
- Douglas M. Gibler, Toby J. Rider y Marc L. Hutchison. Taking Arms Against a Sea of Troubles: Conventional Arms Races During Periods of Rivalry. Journal of Peace Research. 2005.
- Robert Jervis. Cooperation under the Security Dilemma. World Politics. 1978.
- Keir A. Lieber. Grasping the Technological Peace: The Offense-Defense Balance and International Security. International Security. 2000.
- Charles L. Glaser. When Are Arms Races Dangerous? Rational versus Suboptimal Arming. International Security. 2004.